algo lindo sobre el alma
Un día llegué de noche a un pueblo. En el centro había un árbol. Cuando me encontré en medio de la plaza, me dí cuenta de que aquel pueblo, en apariencia fantasma, en realidad estaba habitado. Me rodearon y se fueron acercando hasta que me amarraron a un árbol y se fueron. Pasé toda la noche ahí. Aunque estaba algo perplejo, no estaba asustado pues ni siquiera tenía ánimo para ello. Amaneció y poco a poco aparecieron los mismos que me habían amarrado. Me soltaron y me dijeron: «Te amarramos porque cuando llegaste vimos que se te había perdido el alma, que tu alma te andaba buscando, y te amarramos para que te encontrara.
Adolfo Castañón, El Evangelio de Juan Rulfo según Julio Ortega, 1999
lo leí acá: http://www.pulsodigital.net/2009/02/el-alma-perdida.html






